Vivir con crisis impredecibles es, sin duda, aterrador tanto para los pacientes como para sus seres queridos. Si tú o alguien que conoces ha estado lidiando con trastornos convulsivos, es posible que hayas oído hablar de las Crisis Funcionales/Disociativas (CFD), antes conocidas como crisis psicógenas no epilépticas (CPNE).

Dado que las CFD se parecen mucho a las crisis epilépticas (CE), a menudo se malinterpretan totalmente. Un nuevo estudio publicado en la revista Epilepsia profundiza en cómo difieren estas dos condiciones, qué sucede en el cerebro y cómo la observación del comportamiento en la vida real puede ayudarnos a entenderlas mejor.

El reto del diagnóstico

Las CFD representan entre el 15 % y el 30 % de los pacientes derivados a centros especializados en epilepsia. A pesar de esto, a menudo se tardan años en obtener un diagnóstico preciso. Debido a que los síntomas externos de las CFD imitan de cerca a la epilepsia, a más del 80 % de los pacientes se les recetan inicialmente medicamentos anticrisis inadecuados, los cuales no ayudan y pueden causar efectos secundarios perjudiciales.

La mejor prueba disponible para diferenciar entre CFD y CE es un Vídeo-EEG de la duración adecuada para documentar estos episodios. Esto nos permite a los especialistas correlacionar los movimientos físicos de un paciente con sus ondas cerebrales, asegurando un diagnóstico preciso al comprobar si existen las descargas eléctricas típicas de la epilepsia.

Más allá de «todo está en la mente»: El cerebro en las CFD

Históricamente, las CFD se veían principalmente a través de un enfoque puramente psicológico, considerándolas como manifestaciones físicas de traumas emocionales o estrés. Sin embargo, la ciencia moderna las enfoca en un marco bio-psicosocial.

Estudios recientes demuestran que las CFD no están simplemente «en la mente». Algunos estudios han mostrado que los pacientes con CFD pueden mostrar cambios medibles en la forma en que las diferentes partes de su cerebro se comunican entre sí. Durante los estados de reposo, hay interrupciones en las redes emocionales y sensoriomotoras del cerebro, lo que indica una vulnerabilidad de base. En lugar de ser un comportamiento calculado, un episodio de CFD suele ser una reacción automática de «cascada de defensa» (como una respuesta de congelación o bloqueo) ante desencadenantes internos o externos.

El estudio de los vídeos caseros: ¿Qué pueden ver los observadores?

Para comprender mejor las diferencias entre las CFD y las CE en entornos del mundo real, los investigadores de este estudio pidieron a personas no expertas que vieran vídeos caseros de ambos tipos de crisis y evaluaran los comportamientos, emociones e interacciones que observaban.

Esto es lo que reveló el estudio sobre las diferencias:

  • Movimientos físicos: Los pacientes con CFD a menudo mostraban los ojos cerrados, movimientos de piernas, movimientos repetitivos y una postura acostada.
  • La recuperación (fase postictal): Este fue un gran factor diferenciador. Después de una crisis epiléptica, los pacientes solían recuperar la vigilia completa rápidamente, sentándose, hablando, haciendo contacto visual y mostrando interacción social. Por el contrario, los pacientes con CFD a menudo tenían una transición borrosa de vuelta a la conciencia, pareciendo aturdidos, retraídos y pasivos.
  • El impacto emocional: Curiosamente, los pacientes con CFD no siempre mostraban arrebatos emocionales dramáticos o activos. En cambio, su angustia se interiorizaba (por ejemplo, retracción y falta de respuesta). Sin embargo, los observadores informaron sentirse más angustiados personalmente al ver los vídeos de CFD en comparación con los de CE.
  • Reacción a los cuidadores: La interacción con los cuidadores tuvo un efecto mixto en las CFD. A veces, el comportamiento tranquilizador ayudaba a calmar el sistema nervioso. Otras veces, la atención parecía desencadenar involuntariamente una retirada defensiva más profunda, prolongando la crisis.

La conclusión principal

La investigación desafía la vieja suposición de que las CFD son un «grito de ayuda» activo o una comunicación simbólica. En cambio, los pacientes que experimentan CFD a menudo se encuentran en un estado altamente angustiado, disociativo o defensivo. Parecen menos abiertos a la interacción porque su sistema nervioso está esencialmente abrumado o bloqueado.

Comprender estas sutiles diferencias de comportamiento en el mundo real puede ayudar a reducir el estigma que rodea a las CFD, mejorar los diagnósticos clínicos y, en última instancia, guiar a los pacientes hacia los tratamientos psicológicos y neurológicos adecuados mucho antes.

Para saber más:

https://www.epilepsiamadrid.com/2025/12/14/mas-alla-de-la-epilepsia-entendiendo-las-crisis-funcionales-disociativas/ 

Dissouky N, et al. Functionality of symptoms and interpersonal communication in home video recordings of functional/dissociative versus epileptic seizures. Epilepsia. 2026; 00: 1–13. https://doi.org/10.1002/epi.70107