Es una realidad común y profundamente frustrante para muchas familias: la epilepsia de un niño por fin está bien estabilizada con medicación, pero este sigue teniendo problemas de atención, concentración y rendimiento escolar. Aunque estos retos cognitivos suelen atribuirse a la medicación o a las propias crisis, investigaciones recientes señalan a otro culpable oculto que actúa silenciosamente entre las convulsiones.

Un estudio reciente publicado en la revista Epilepsia, que explora la atención continua en niños con epilepsia apunta a las descargas epileptiformes interictales (DEI): breves descargas eléctricas anormales en el cerebro que ocurren sin causar una crisis física.

¿Qué le hacen las DEI al cerebro?

Los investigadores sospechan desde hace tiempo que las DEI causan alteraciones cognitivas sutiles. Para demostrarlo, un estudio reciente combinó un electroencefalograma (EEG) con una prueba de atención de alta sensibilidad llamada BLAST (Test de Estabilidad de la Atención de Bron/Lyon).

El estudio descubrió que las DEI actúan esencialmente como «microdistractores internos». Causan dos tipos principales de alteración:

  • Efectos acumulativos: Una mayor tasa general de DEI a lo largo del día está directamente relacionada con tiempos de reacción más lentos, más errores y una disminución de la estabilidad general de la atención.
  • Efectos transitorios (momentáneos): En el momento exacto en que se produce una DEI, el niño experimenta un «microlapso» de atención. Durante el estudio, los tiempos de reacción se retrasaron más de 75 milisegundos durante una DEI; un retraso muy significativo que interrumpe el aprendizaje, la lectura o la concentración.

Es importante destacar que el estudio demostró que estos lapsos de atención inducidos por las DEI se producen independientemente de otros factores como la edad, la frecuencia de las crisis, el tipo de epilepsia o el diagnóstico de TDAH.

Por qué es crucial un estudio de EEG preciso

Esta investigación subraya claramente por qué no basta con confiar únicamente en las pruebas neuropsicológicas estándar o en las observaciones conductuales.

  • Las pruebas estándar pasan por alto los microlapsos: Las pruebas de atención tradicionales están diseñadas para detectar pérdidas de concentración lentas y prolongadas en el tiempo. Simplemente no son lo suficientemente sensibles como para detectar las caídas cognitivas de fracciones de segundo causadas por las DEI.
  • Los EEG revelan lo invisible: Al utilizar un EEG preciso y en tiempo real junto con pruebas sensibles de segundo a segundo, los médicos pueden ver realmente cómo las redes de atención del cerebro se apagan momentáneamente (Deterioro Cognitivo Transitorio) cuando se dispara una DEI.

 

En resumen, si un niño con epilepsia tiene problemas de atención, lo que parece que es estar soñando despierto o TDAH podría ser en realidad su cerebro haciendo pausas momentáneas debido a fallos eléctricos ocultos. Los estudios de EEG de rutina y precisos son vitales no solo para registrar las crisis visibles, sino para rastrear esta actividad «silenciosa». Comprender la frecuencia de las DEI de un paciente puede influir enormemente en su manejo diario y ayudar a los médicos a diseñar estrategias terapéuticas mejores y más personalizadas.

Para saber más:

Thieux, M., et al. (2026). «Interictal epileptiform discharges are involved in momentary lapses of attention in children with epilepsy.» Epilepsia. DOI: 10.1002/epi.70112