Si tú o un ser querido vivís en el mundo de la epilepsia, es muy probable que hayáis escuchado términos confusos como «crisis psicógenas», «no epilépticas» o «ataques de ansiedad».

Durante años, muchos pacientes han sufrido el estigma de diagnósticos que parecían decir «todo está en tu cabeza» o que simplemente definían lo que no tenían («no es epilepsia»), sin explicar qué les pasaba realmente.

Un reciente grupo de trabajo de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) ha revisado a fondo esta condición para tratar de poner orden en el caos. Aquí te explicamos los cambios, qué son realmente estas crisis y, lo más importante, por qué un buen diagnóstico es vital.

Adiós a «TPNEs», Hola a «Crisis Funcionales/Disociativas»

El término clásico «Crisis Psicógenas No Epilépticas» está desapareciendo. ¿Por qué?

  1. «Psicógeno» suena a que el paciente se lo inventa (lo cual es falso).
  2. «No epiléptico» es una definición negativa; te dice lo que no tienes, pero no te ayuda a entender lo que sí tienes.

Los expertos, junto con asociaciones de pacientes, proponen ahora el término Crisis Funcionales/Disociativas (CFD). Este nombre es más respetuoso y preciso:

  • Funcional: Indica que el cerebro tiene un problema de «software» (funcionamiento), no de «hardware» (estructura).
  • Disociativo: Describe la desconexión entre la mente, el cuerpo y el entorno que ocurre durante el ataque.

¿Cómo se siente una Crisis Funcional/disociativa?

A diferencia de la epilepsia, donde hay una «tormenta eléctrica» en las neuronas, las Crisis Funcionales/disociativas son una respuesta involuntaria del cerebro ante una sobrecarga (emocional, fisiológica o de estrés). El cerebro «se cuelga» temporalmente.

Los síntomas son muy variados, pero suelen incluir:

  • Alteración de la conciencia: Sensación de desconexión, como estar en una burbuja o fuera del cuerpo (despersonalización).
  • Cambios físicos: Desde quedarse inmóvil hasta movimientos agitados.
  • Síntomas físicos (Autonómicos): Mareos, hormigueos, palpitaciones o taquicardia.
  • Amnesia: Es común no recordar el evento, o recordarlo solo parcialmente.

Dato clave: A diferencia de quien finge una enfermedad (simulación), el paciente con crisis funcionales no controla los movimientos; los sufre de verdad. Sin embargo, a diferencia de la epilepsia, el cuerpo suele mantener ciertos reflejos de protección, como el parpadeo ante una amenaza.

La Pieza Clave del Rompecabezas: El Video EEG

Aquí es donde debemos detenernos. Las Crisis Funcionales y la Epilepsia se parecen muchísimo a simple vista. Ambas pueden provocar caídas, sacudidas y pérdida de conocimiento. Incluso, un paciente puede tener ambas condiciones a la vez.

Por ello, el riesgo de error diagnóstico es alto. Un médico, por muy experto que sea, a veces no puede diferenciarlas solo con una descripción verbal o un video casero.

¿Por qué es indispensable el Video EEG prolongado?

El Video Electroencefalograma (Video EEG) es la prueba de oro («Gold Standard») para diferenciar estas condiciones:

  1. Correlación en vivo: Permite al médico ver el comportamiento físico del paciente (Video) al mismo tiempo que observa la actividad eléctrica del cerebro (EEG).
  2. La prueba definitiva:
    • Si durante el ataque hay descargas eléctricas anormales en el cerebro entonces ss Epilepsia.
    • Si durante el ataque el trazado del cerebro es normal (o muestra solo artefactos de movimiento) a pesar de que el paciente está convulsionando entonces es una Crisis Funcional/Disociativa.

Sin esta prueba, se corre el riesgo de tratar a pacientes con crisis funcionales usando fármacos antiepilépticos que no necesitan y que no les harán efecto, retrasando el tratamiento correcto (que suele ser terapia cognitivo-conductual y neurológica).

Conclusión: Un diagnóstico correcto es el primer paso

Si te han diagnosticado con «crisis no epilépticas» o sientes que tu tratamiento para la epilepsia no está funcionando, es fundamental hablar con tu neurólogo sobre la posibilidad de realizar un monitoreo con Video EEG.

El cambio de nombre a Crisis Funcionales/Disociativas aspira a no ser solo semántica, sino que trata de ser un paso para validar el sufrimiento real de los pacientes y buscar el camino correcto hacia la recuperación, que empieza siempre por saber exactamente qué estamos tratando.

Para saber más:

Hingray, C., et al. (2025). «Functional/dissociative seizures: Proposal for a new diagnostic label and definition by the ILAE task force.» Epilepsia 66(11): 4162-4182.