Para las mujeres con epilepsia que planean tener un bebé, una de las mayores preocupaciones es el impacto que los medicamentos anticrisis (antiepilépticos) pueden tener en el desarrollo de su futuro hijo.
Históricamente, se ha recomendado usar un solo medicamento (monoterapia) durante el embarazo. La razón es sencilla: es más fácil controlar el riesgo de que el bebé nazca con alguna malformación. El problema surge cuando un solo fármaco no es suficiente para frenar las crisis. En la práctica médica, proteger la salud de la madre y del bebé es un juego de equilibrio: dejar que ocurran crisis epilépticas durante el embarazo puede ser muy peligroso para ambos, por lo que a veces es necesario recurrir a la politerapia (combinar dos o más medicamentos).
Pero, ¿qué tan segura es esta combinación de fármacos para el feto? Un reciente estudio publicado en la revista Neurology arroja nueva luz sobre este tema tan poco explorado.
El estudio: Analizando las combinaciones de medicamentos
El estudio analizó los datos del Registro Norteamericano de Medicamentos Antiepilépticos en el Embarazo recopilados entre 1997 y 2024. De más de 15,000 mujeres embarazadas que tomaban fármacos anticrisis, un 15.3% utilizó combinaciones de medicamentos durante el primer trimestre (el momento clave del desarrollo fetal).
La combinación más común analizada fue la mezcla de levetiracetam y lamotrigina. Los investigadores compararon los riesgos de las politerapias frente al uso de lamotrigina sola (un fármaco conocido por su bajo riesgo).
¿Cuáles fueron los resultados principales?
- Una alerta con el Topiramato: El hallazgo más importante fue que la combinación de lamotrigina con topiramato mostró un riesgo significativamente mayor de provocar malformaciones en el bebé. Esto coincide con estudios previos que ya advertían que el topiramato, incluso solo, conlleva un riesgo intermedio-alto.
- Resultados tranquilizadores (pero con cautela): Otras combinaciones evaluadas —como levetiracetam combinado con lamotrigina, carbamazepina, lacosamida, topiramato o zonisamida— no mostraron un aumento de riesgo estadísticamente significativo en comparación con la monoterapia. Sin embargo, los científicos advierten que el número de mujeres analizadas para estas combinaciones específicas aún es pequeño para dar una respuesta definitiva.
Lo que sabemos de los medicamentos individuales
Para ponerlo en perspectiva, el registro cuenta actualmente con datos sólidos sobre fármacos individuales:
- Riesgo bajo: Lamotrigina, levetiracetam y oxcarbazepina.
- Riesgo intermedio: Carbamazepina y fenitoína.
- Riesgo más alto: Valproato, fenobarbital y topiramato.
Una llamada a la acción: Necesitamos más investigación
A pesar de estos avances, los autores del artículo hacen una crítica importante: la ciencia avanza de forma «desesperadamente lenta» en este campo. Todavía no conocemos con exactitud cómo influyen las dosis exactas de estas combinaciones ni la genética de cada madre en estos riesgos.
El coste emocional y económico de que un niño nazca con problemas de desarrollo debido a una medicación es enorme. Las mujeres tienen todo el derecho a planificar su maternidad con información clara y precisa sobre sus tratamientos.
Por ello, la comunidad médica exige medidas urgentes: la creación de registros nacionales más estrictos de malformaciones asociadas a medicamentos, un control más cercano de las recetas que reciben las mujeres en edad fértil y, sobre todo, mayor financiación para investigar a fondo la seguridad de los tratamientos de la epilepsia durante el embarazo.
Si tienes epilepsia y estás pensando en quedar embarazada, recuerda nunca suspender ni modificar tu medicación por tu cuenta. El paso más seguro es acudir a tu neurólogo para planificar juntos la mejor estrategia para ti y tu futuro bebé.
Para saber más: Ng et al. Antiseizure medication polytherapies during pregnancy and the risk of congenital malformations. Neurology. 2026;106(11): e214984. doi:10.1212/WNL.0000000000214984
