Dormir bien y respetar un número adecuado de horas de sueño es uno de los pilares del tratamiento no farmacológico de la epilepsia. Cambios aparentemente pequeños, como el ajuste horario que se realiza en Europa este fin de semana, pueden alterar más de lo que parece los ritmos de vida y la salud pública. La Comisión Europea ya había planteado la posibilidad de eliminar los dos cambios de hora anuales, vigentes desde la crisis del petróleo de los años 70, aunque su decisión se ha aplazado.
Cada vez hay más evidencias de que suprimir estas modificaciones artificiales del horario beneficiaría a la salud y a la seguridad pública, tal como ha señalado la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) en un documento publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine. Aunque los efectos inmediatos sobre la salud suelen ser más intensos cuando en primavera se pasa del horario estándar al de verano, tanto la entrada como la salida del horario de verano se han relacionado con alteraciones de la salud que pueden mantenerse durante semanas o meses, incluyendo trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo e incluso un aumento de los suicidios.
Estos cambios horarios pueden desajustar de forma persistente el horario de trabajo, la escuela y otras obligaciones respecto al reloj biológico interno, un fenómeno conocido como “jet lag social”. Diversos estudios han mostrado que este desfase se asocia con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y depresión. Por ello, tanto la AASM como la Sociedad Mundial de Medicina del Sueño apoyan la adopción de la hora estándar permanente del huso horario correspondiente, ya que se ajusta mejor a los ritmos naturales del organismo.

Cambio de hora: Riesgos para la salud y la epilepsia
El documento también destaca los efectos agudos del cambio de hora, especialmente tras el adelanto hacia el horario de verano: pérdida de sueño, aumento de marcadores inflamatorios, alteraciones del estado de ánimo y mayor incidencia de eventos cardiovasculares como infartos, ictus e ingresos por arritmias. Además, se ha observado un incremento de hasta un 6% en las muertes por accidentes de tráfico en los primeros días tras el cambio al horario de verano, y una revisión reciente halló un aumento del 18% en eventos médicos adversos relacionados con errores humanos durante la semana posterior a ese cambio.
En conclusión, la AASM considera que la evidencia disponible respalda eliminar los cambios estacionales de hora y mantener un horario único durante todo el año. La hora estándar permanente parece adaptarse mejor a la biología circadiana humana y podría aportar beneficios importantes para la salud y la seguridad pública.
https://jcsm.aasm.org/doi/10.5664/jcsm.8780
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