Cada persona con epilepsia es diferente. Mientras algunas logran controlar sus crisis con el primer medicamento, otras necesitan probar varios tratamientos antes de encontrar el adecuado. Esta variabilidad ha impulsado una nueva forma de entender la enfermedad: la medicina de precisión, que busca adaptar los tratamientos a las características únicas de cada paciente.

La inteligencia artificial entra en escena

Un reciente estudio publicado en la revista Neurology®, realizado por Feng y su equipo, muestra que la inteligencia artificial (IA), y en particular el aprendizaje profundo (deep learning), puede ayudar a predecir qué personas responderán mejor a los medicamentos anticonvulsivos.

Para ello, los investigadores analizaron datos clínicos y genéticos de pacientes con epilepsia recién diagnosticada en Australia y los siguieron durante su primer año de tratamiento.
El modelo de IA combinó esta información para predecir quiénes lograrían estar libres de crisis y quiénes no responderían del todo bien a la medicación.
Cuando se probó con pacientes de Estados Unidos, Europa y Australia, el sistema mostró una alta precisión, lo que demuestra su potencial.

Qué influye más en la respuesta al tratamiento

El estudio encontró que los factores clínicos clásicos —como los resultados de la resonancia magnética, el electroencefalograma (EEG), la presencia de ansiedad, depresión o consumo de alcohol, y el número de crisis previas— siguen siendo los más importantes para predecir la respuesta al tratamiento.
Sin embargo, al combinar estos datos con información genética, el modelo logró mejores resultados, lo que refuerza la idea de que el futuro del tratamiento pasa por integrar ambos tipos de información.

Genes que podrían marcar la diferencia

Además, los científicos descubrieron nuevas variantes genéticas relacionadas con la respuesta a los medicamentos. Algunos genes, como THAP1, FOXK1, DLX y MEIS1, parecen influir en cómo las neuronas se desarrollan o responden a los fármacos.
Aunque estos hallazgos aún deben confirmarse, abren la puerta a nuevas investigaciones que podrían ayudar a entender mejor por qué algunas personas son más resistentes a ciertos tratamientos.

Un apoyo para los neurólogos, no un sustituto

A diferencia de lo que muchos temen, los investigadores aclaran que la IA no reemplazará al neurólogo.
De hecho, el modelo se basa en los mismos datos que los especialistas ya usan en consulta, y su objetivo es ayudar a tomar decisiones más informadas, no sustituir la experiencia médica.

Un paso hacia el futuro

El estudio es una prueba de concepto, un primer paso hacia un futuro en el que la epilepsia se trate de forma más personalizada.
Eso sí, los autores señalan que la mayoría de los participantes eran de origen europeo, por lo que es fundamental incluir poblaciones más diversas para que la medicina de precisión beneficie a todos por igual.

En definitiva, este trabajo demuestra que la combinación de inteligencia artificial, genética y conocimiento clínico podría transformar la forma en que se eligen los tratamientos para la epilepsia, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad.

Para saber más: Feng, W., et al. (2025). «Integrative Deep Learning of Genomic and Clinical Data for Predicting Treatment Response in Newly Diagnosed Epilepsy.» Neurology 105(10): e214315.