La llegada de la perimenopausia y la menopausia trae consigo importantes cambios hormonales que pueden impactar profundamente la calidad de vida. Sin embargo, para las mujeres con epilepsia, esta etapa plantea desafíos clínicos adicionales debido a la compleja relación entre las hormonas sexuales, los medicamentos anticrisis (MAC) y el control de las crisis.
- El Impacto de las Hormonas en la Actividad Cerebral
- Estrógenos vs. Progesterona: Los estrógenos (como el estradiol) tienden a aumentar la excitación neuronal a través de los receptores de glutamato, mientras que la progesterona y sus metabolitos suelen tener un efecto inhibidor (protector frente a las crisis) mediante mecanismos gabaérgicos.
- Fluctuaciones: Al igual que en la epilepsia catamenial (relacionada con el ciclo menstrual), los cambios hormonales impredecibles de la perimenopausia pueden alterar el umbral de las crisis.
- Síntomas de la Menopausia y su Conexión con la Epilepsia
La transición menopáusica se acompaña de síntomas frecuentes que, en muchos casos, ya tienden a ser más prevalentes o severos en personas con epilepsia:
- Sofocos y sudores nocturnos (síntomas vasomotores): Afectan hasta al 80% de las mujeres y pueden prolongarse por varios años.
- Alteraciones del sueño y del estado de ánimo: La depresión y los trastornos del sueño son significativamente más comunes en mujeres con epilepsia, y la menopausia puede exacerbarlos.
- Salud ósea: La epilepsia en sí misma, el uso de ciertos fármacos anticrisis (como los inductores enzimáticos o el ácido valproico) y la pérdida de estrógenos durante la menopausia multiplican el riesgo de osteoporosis y fracturas.
- Terapia Hormonal (TH) y su Relación con los Fármacos Anticrisis
- Eficacia y Seguridad General: La Terapia Hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz para los sofocos y otros síntomas menopáusicos moderados a severos. Las directrices actuales respaldan su uso en mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde el inicio de la menopausia, sopesando los beneficios y riesgos individuales.
- El Reto en la Epilepsia: Los datos específicos sobre la TH en mujeres con epilepsia son escasos. Ensayos clínicos antiguos y limitados con fórmulas combinadas tradicionales sugirieron un posible aumento en la frecuencia de las crisis, lo que ha generado cierta cautela médica histórica.
- Interacciones Clave con Medicamentos:
-
- Lamotrigina: Los niveles de estrógeno afectan directamente su metabolismo (a través de la glucuronidación). La caída de estrógenos tras la menopausia o los cambios por tratamientos hormonales pueden alterar drásticamente sus concentraciones en sangre, requiriendo una estrecha monitorización clínica al iniciar o suspender terapias.
- Inductores enzimáticos y ácido valproico: Estos fármacos pueden alterar las concentraciones hormonales e influir en la salud ósea, por lo que el manejo multidisciplinar es fundamental.
Conclusión y Recomendaciones Prácticas
Abordaje Individualizado: No existe una solución única. Cada mujer experimenta la menopausia y la epilepsia de manera diferente.- Opciones No Hormonales: Para quienes no pueden o no desean usar terapia hormonal, existen alternativas eficaces para el manejo de los sofocos (como ciertos ISRS/IRSN, gabapentina o nuevos antagonistas del receptor de neurocinin-B).
- Comunicación Activa: Es fundamental mantener un diálogo abierto con el neurólogo y el especialista en salud de la mujer para ajustar tratamientos, vigilar los niveles de fármacos anticrisis y cuidar la salud ósea de forma preventiva.
Para saber más: Smith, K. M., et al. (2026). «The Menopause Transition and Epilepsy: A Focus on Therapeutics.» Neurol Clin Pract 16(5): e200650.
